Bedate - Una vida dedicada al arte

LA ESENCIA DE SU OBRA M iguel Ángel Bedate, extremeño y valiente, sensible y creador, empuña su pintura como bandera del alma. Amasa su corazón con los colores, humaniza la música de la estrella y la pone sobre la frente de la tierra para que la espiga del trigo se milagrice en hombre y mujer oliendo al pan bendito de cada día. Domador del dibujo y del color, hace con sus pinceles mágicos que la luz se arrodille delante de sus criaturas, de sus hermosos paisajes, de sus propios latidos de artista. Derrama sobre el lienzo toda la hombredad que anida en sus entrañas y florece su pincelada en forma de beso que musica la pureza de la tela. Es grande Bedate. Su pintura huele a océano, a mares infinitos de trigales y encinas de su Extremadura universal, y él, maestro y pintor de las estrellas y los niños, de las mujeres o ángeles caídos de la solapa de Dios, de los hombres que sudan o lloran o sonríen, de los inmensos paisajes del dolor o la alegría, de los toros que mugen por el campo enamorados y volcánicos, hace que no muera la verdad del ser humano, porque con su pintura empapada en su alma nos da a beber guardianas de fraternidad, luz que nos habla de cumbres, arte verdadero y franciscana esperanza. Luis Álvarez Lencero Mérida, 1983 En la fundición, Sevilla. Mis grandes amigos, la familia Detar.

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