Mª Cecilia Martín
M.ª Cecilia no pertenecía ni a las generacio- nes de pintores de finales del siglo XIX , ni siquiera a las de principios del siglo XX , encontrándose siempre en la encrucijada de dos culturas muy diferentes, que la han condicionado a la hora de hacer su trabajo. Nacida en 1920, tuvo la influencia de su padre, un hombre de la generación del 98 y, por otra parte, cuando en la década de los años cuarenta comienza a pensar en la pintura con iniciativa propia, sobre todo al finalizar sus estudios, todo el arte moderno está en marcha. Al regresar a Salamanca, dedica su tiempo libre a preparar las asignaturas que le faltan para terminar la carrera. Ya embarazada de su hijo Fernando, se examina en 1954 de todas las materias menos de Historia del Arte. En 1955 viaja de nuevo a Madrid con su marido y el nuevo vástago de la familia. Mientras M.ª Cecilia se examina, el padre cuida del niño. 50 M.ª C ECILIA M ARTÍN que estaban alrededor se empequeñecieron. Aquella mujer española de rostro severo y sereno, vestida de negro, con chal de tul blanco y con una moña de seda rosa en la cabeza, era de tal perfección que la sobreco- gió. Con los impresionistas le sucedió una cosa muy curiosa, los había visto reproducidos tantas veces que le pareció encontrarse con viejos amigos y el impacto causado no fue el esperado. Sabía que la exposición de pintura inglesa de 1824 fue el desencadenante del Impresionismo ayudada por la proliferación de estam- pas orientales, pero como española se sentía orgullosa de queVelázquez fuera el precursor y Goya el punto de partida de esa insumisión, de ese haré lo que me guste. Ella sabía que Delacroix no había ocultado jamás lo reveladora que había sido para él la pintura del arago- nés y que Manet confesaba cuánto le debía. M.ª Cecilia Martín con su esposo e hijo M.ª Cecilia Martín y Fernando Simón
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