Mª Cecilia Martín
75 E VOLUCIÓN Y MADUREZ ARTÍSTICA Tintas Entre los trabajos realizados a tinta china, empleando el papel de acuarela, de grado medio, ayudándose con palillos planos, pinceles gastados y plumines, hizo numerosos apuntes de Salamanca, en 1950, Puerta del Seminario , Torres de la Catedral , Espadaña de la Univer- sidad , Ábside de San Esteban , Palacio de Monterrey , Inte- rior de San Martín , 1957, etc. En el verano de 1953 dibuja pórticos de iglesias y plazas segovianas, y en octubre de ese mismo año repite la experiencia de Ávila: Fachada de Santo Tomás , Catedral … continuan- do un viaje a París dibujó: Ribera del Sena con pescado- res , El Moulin de la Galette , fachada de Notre-Dame y Rue Du Mont Cens , entre otros, rematando algunos dibujos con ligeros toques de acuarela y tinta. M.ª Cecilia trató de encontrar en este proce- dimiento un lenguaje propio; abandonando pronto los raspados con pincel duro y palillos e incorporan- do en sus trabajos el punteado con esponja y el tra- zado de líneas más escuetas y claras.Al igual que con algunas acuarelas de aquella época, que luego descri- biremos. Dibuja en 1973 pequeños bocetos y notas a tinta china, diluida sobre un soporte preparado con ligera capa aceitosa, que deja en ellos una caracterís- tica muy especial de ligeros grumos y punteados: Tres figuras femeninas , Hombres en un banco , Cardo , Cabeza … M.ª Cecilia, al hacer tantos intentos de nuevos procedimientos, demuestra que, en realidad, el trabajo con tinta china no le entusiasmaba, aban- donándola durante un largo espacio de tiempo, de 1973 a 1981. Con las tintas caligráficas, nuestra pintora, no recuerda en qué momento de finales de los cincuen- ta o comienzo de los sesenta, descubre el monotipo. Este método, nuevo para ella, y que tiene por sus características tanto de grabado como de dibujo, la sedujo rápidamente. Puso gran empeño por conse- guir buenos resultados, confirmando su preferencia por esta modalidad de tintas densas, donde las dilu- ciones con esencia de trementina o gasolina, y el empleo de trapos para limpiar, raspar o empastar le hacen recordar los catorce años pasados en un labo- ratorio. Los resultados que llega a conseguir dibujan- do con la tinta de imprenta, sobre una plancha de metacrilato o piedra litográfica, reflejan que los ele- mentos de que se vale para expresarse en estos traba- jos le son más afines, permitiéndole manifestarse con espontaneidad y total autonomía. Emplea para sacar pruebas cualquier tipo de papel, desde simples cartu- linas hasta papel de periódico virgen. Durante bas- tante tiempo se entusiasma convirtiendo el trabajo en un pasatiempo agradable que la ayuda a descubrir técnicas dispares y a reflexionar sobre diversos pro- blemas estéticos. Poco a poco van enfriándose los pri- meros entusiasmos, surgiendo interiormente un sentimiento de insatisfacción y hasta de frustración, al comprobar que los resultados más interesantes son casi siempre fruto de la casualidad. Ella, siempre tan perfeccionista, comienza a trabajar con más pausa, intentando, dentro de la libertad que le brinda el medio, conseguir que sus monotipos dejen de ser consecuencia de la improvisación. Los primeros trabajos de este periodo de 1969, son una serie sobre la Alberca , que incluye en la carpeta
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