Josefina Pérez de la Torre
( 47 ) Alzheimer”, celebrada en 1990 –previsiblemente en Salamanca, aun- que el primoroso catálogo no anunciaba el lugar–. Abrían sus páginas un “Prólogo” de Gonzalo Torrente Ballester; dos poemas, uno de Félix Grande: “El hombre”, y otro de Charo de Irueta: “Temblor en el ocaso”, y un cuadro, Las Úrsulas , y poema de Josefina P. de la Torre, dedicado a Aquella abuela de la que guardo imborrable recuerdo en un pequeño pueblo de Castilla : Con la mantilla negra, con la cabeza blanca… Colaboraron 44 artistas, la mayoría muy conocidos. Entre las muje- res citamos a Rosario Bondía, Margarita Brunet Terrats, Amalia del Ála- mo, María Teresa Gómez Berrocal, María Luisa González Montes, Pilar Hernández García, Kristin Jones, María Cecilia Martín Iglesias, María Salud Parada, María Jesús Pérez Rodríguez, Josefina Pérez de la Torre, Malocha Pombo, Carmen Riera, Puri Sánchez, Carmen Sentís y Charo de Irueta. Pues mientas Josefina Pérez de la Torre había recuperado sus pin- celes y se había alejado hacia el sur –aunque con frecuentes retornos a Salamanca–, en la ciudad del Tormes encontraba a su regreso a muchos de estos nombres, artistas que habían abierto nuevas ventanas a la pre- sencia artística femenina en la provincia. No sin vencer los estrechos límites provincianos. Serán artistas ya sin complejos, preparadas acadé- micamente y, progresivamente, más reconocidas por la prensa. Desde los años noventa, Josefina ya había dejado de pintar. En los últimos ocho años de su vida, un accidente cerebrovascular y la pérdida de visión la apartaron de toda actividad pictórica y literaria. Falleció en Salamanca en enero de 2005. Una cadena de creación femenina, que la había arropado a ella y que ella había contribuido a impulsar, seguía estimulando a los nuevos valores.
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