Poéticas de Salamanca

27 F ray L uis de L eón (Belmonte, Cuenca 1528 - Madrigal de las Altas Torres, Ávila 1599) A propósito de las escrituras y libros de Teresa de Jesús, a quien fray Luis no vio ni conoció, sentó juicio que podría convenir a sus obras: «porque, en la alteza de las cosas que trata y en la delicadeza y claridad con que las trata, excede a muchos ingenios; y en la forma del decir y en la pureza y fa- cilidad del estilo, y en la gracia y buena compostura de las palabras, y en una elegancia desafeitada que deleita en extremo, dudo yo que haya en nuestra lengua escritura que con ellos se iguale». Fray Luis reconocía en el estilo de la santa la impronta del Espíritu Santo y el aroma intemporal de la andadura bíblica. A esta forma añade el maestro de la escuela salmantina la armadura greco-latina, que convierte a su obra, en prosa y en verso, en la expresión más depurada de lo clásico en lengua castellana. A las «calamidades de nuestros tiempos», gobernados por la ignorancia y la soberbia, tal y como se presentan a don Pedro Portocarrero en De los nombres de Cristo , se opone un tiempo otro, detenido y como eterno, «por el mes de junio, a las vueltas de la fiesta de San Juan». Al tiempo solar se anuda el espacio edénico de la soledad de La Flecha, la granja, retiro y «puerto de reposo» que el monasterio de la orden de fray Luis, de los agustinos, tiene a la ribera del Tormes. El desorden deleitoso de sus árboles, el frescor y la sombra de sus parras, la pequeña fuente, la «alta y hermosa alameda» ... todo ello es «hora» y «sazón», escondida y serena senda. Fray Luis hermanó como nadie la tradición judeo-cristiana y la clásica, y dotó al castellano de la profundidad de mundos e ideas de las lenguas antiguas que dominaba en extremo. Nunca Virgi- lio y Horacio han sonado más romanos, ni el salmista más hebreo. En el espíritu y en las palabras que lo manifiestan encontró la libertad y el sosiego a las tribulaciones que le depararon la incom- prensión de los necios. Como Teresa, también Luis quiso volar a otra morada: «¿Cuándo será que pueda / libre desta prisión volar al cielo?». O bras de referencia De los nombres de Cristo (1583) / Poesías (2007) J uan M iguel V alero M oreno

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