Poéticas de Salamanca

45 L uis de G óngora (Córdoba 1561 - 1627) Desde que sus ojos se asomaron a este mundo, Luis de Góngora dio muestras de un ingenio pri- vilegiado. Se imponía, por tanto, viajar a la ciudad del Tormes para completar su formación. En octubre de 1576, con quince años escasos, Góngora se matriculó de Cánones en la Universidad de Salamanca, y en sus aulas, con los viejos maestros y siempre rodeado de libros sabios, vivió hasta la primavera de 1581. No tenemos constancia del grado académico que llegó a obtener, pero fueron sin duda cinco años de gran crecimiento intelectual. Sus primeros poemas están fechados, precisamente, en los últimos meses de su estancia salmantina, como aquel romancillo que comien- za «Hermana Marica, / mañana que es fiesta, / no irás tú a la amiga, / ni yo iré a la escuela», que tiene fuerte sabor estudiantil. Compuso después decenas de sonetos, numerosos poemas populares (como romances y letrillas –recuerden aquella de «Ándeme yo caliente / y ríase la gente»–), y sus dos poemas mayores para los eruditos, para la belleza y el triunfo de la palabra, la Fábula de Polifemo y Galatea y las Soledades . La memoria de Góngora pervive en las calles de Salamanca gracias a una estatua que hace honor a la compleja personalidad del poeta, y que combina, sobre una extraña nebulosa, la efigie del escritor (inspirada en el retrato que le dedicó Velázquez en 1622), un águila (emblema del poeta barroco que mira de hito en hito al sol), el bulto deforme del titán Prometeo y el cuerpo recosta- do de la hermosa ninfa, a punto de despertar, como la imaginara el poeta: «Purpúreas rosas sobre Galatea / la Alba entre lilios cándidos deshoja: / duda el Amor cuál más su color sea, / o púrpura nevada, o nieve roja». O bras de referencia Las firmezas de Isabela (1610) / Fábula de Polifemo y Galatea (1612) / Soledades (1613) / Fábula de Píramo y Tisbe (1618) J avier B urguillo

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