Poéticas de Salamanca

47 J osé de E spronceda ( Almendralejo, Badajoz 1808 - Madrid 1842 ) El estudiante que pasea por las calles de la Salamanca esproncediana comprende que sus rincones más góticos no se alzan en la Plaza de Anaya, sino en el interminable y angustioso paseo que realiza de la mano de doña Elvira, que consigue encoger el corazón del lector y apiadarse de la insolencia de este «segundo don Juan». Sin embargo, la noche no solo es macabra; también es consuelo del triste, y la luna se saluda como una apacible compañía. En Salamanca, no obstante, no hay luz que alumbre el destino de Montemar. Espronceda es la pluma que reivindica la dignidad del vilipendiado, y rescata la voz del mar- ginado. Es el gañido del exiliado que solo puede llorar por no morir junto a sus hermanos frente al pelotón que porta la bandera. En su poesía conviven la esperanza del amante de la libertad con la conciencia de la derrota, cuyos ambientes describe con crudeza y amarga ironía, aunque con un poso de cariño, como aquel que canta de camino al cadalso, agradeciendo el frescor de la brisa matutina. O bras de referencia El estudiante de Salamanca (1840) / Poesías (1840) / El Diablo Mundo (1841) P ablo R odríguez L ópez

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