Poéticas de Salamanca
49 J osefina V erde (Zaragoza 1926 - Salamanca 2019) «Cuando ya esté dormida / dime todo en silencio / leyendo mis poemas / para no despertarme». Nada puede acercarse con mayor verdad al idilio entre Salamanca y la poeta Josefina Verde sino la pasión de sus propios versos. Porque Salamanca era la «voz de piedra enamorada» que necesitaba aquella aragonesa de alma sensible, cuando en 1968 llegó a la ciudad con su corazón de madre, hondamente dolorido: «Yo no sé si a los demás / les hablarán las calladas / palabras de los silen- cios / pero yo suelo escucharlas. / Por esa voz sin matices / a mí me habló Salamanca». Desde entonces Josefina Verde peregrinó fervores junto al Tormes; cortejó misterios y mensa- jes en Las Conchas, bajo las cornisas volanderas; se hizo novia de los tiempos, en el ir y volver de los días, al atardecer de La Plaza; y, en armónica filigrana, arrodilló sus versos frente a la mística de claustros, calles, rincones y plazas, para abandonar sus sentimientos en ellos y construir la metáfora de sí misma. ¡Cuánta memoria, melancolía, soledad, belleza, río, silencio… para tan grande talento! «¿Qué vinisteis a oír en Salamanca / con más delectación, que su pasado? / ¿Qué voz de la ciudad os ha dejado / la impronta de sus fueros liberada?». En palabras de Alfonso Ortega Carmona, el que fue- ra Director de la Cátedra de Poética Fray Luis de León de la Universidad Pontificia de Salamanca, Josefina Verde fue «un prodigio de revelación lírica». Destacó en poesía, teatro, cuento, ensayo y novela por su hondura expresiva, riqueza de imá- genes y sensibilidad. En el Ateneo de Salamanca fundó y dirigió un aula de poesía desde donde promovió el arte de la palabra entre los jóvenes y la difusión de muchas otras voces de la poesía salmantina. O bras de referencia Salamanca Voz de Piedra (1971) / Una ventana para decir vida (2000) / Hijos de mujer (2008) / Las infinitas constelaciones del silencio (2014) I sabel B ernardo
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