Mediterráneas CAMARGO
9 C amargo nace en 1949 en Granada y a los po- cos años se traslada toda la familia a Valladolid. Hace más de diez años que mantiene su estudio en Curiel que alterna con su residencia en Ma- llorca, en donde se estableció en los años setenta. Precisamente en la isla, acaba de exponer nueva- mente una retrospectiva de su obra. Pintor de alma castellana, estudió desde los primeros años setenta en la Escuela de Artes y Oficios de Valladolid y su pintura se ha impreg- nado de la isla balear donde suele vivir y ello le hace, como trasfondo de esta emoción, un pin- tor castellano del Mediterráneo. O legendario solista de un reconocido grupo que recorrió los veranos de Pesquera. O un marinero del mismo mar Mediterráneo en Castilla. No es por tanto baladí que haya reunido esta exposición en La Salina bajo el nombre que dio de beber a Ulises y a Aquiles y que da de beber otros amaneceres como a sus conocidas tierras del Magreb. Castilla, y el Mediterráneo, por tanto, confi- guran algo trascendental en la obra de Camargo como es la iluminación de su pintura. Por una par- te, hablaríamos de las Iluminaciones en la sombra del poeta Alejandro Sawa; por la otra, de la luz no solo como contrapunto de la noche, sino de la luz de los pintores que de niños quedaron impregnados por Sorolla, Picasso o Anglada Camarasa por la sensación que emanaba del color y la transparen- cia del paisaje del agua y Benjamín Palencia o Vela Zanetti en el espejo de esta luz en la tierra. Así es como Camargo ha ido, con el tiempo, señalando su propio paisaje interior, entre Casti- lla y el mar, haciendo del mismo hecho una inspi- rada obra que le ha llevado a considerar calles y ciudades, paredes y rincones de Tánger a Pompe- ya, señales del viaje que descubre el artista. Tal como de él ha dicho Cándido Ballester: «Precisamente es lo que vale, esa visión interior enriquecedora en el más cabal significado de la palabra. Y es lo que permite sobrevivir, en este mundo inmundo, a la esperanza. Esta especie de búsqueda de la luz es la labor en la que está in- merso Camargo». Camargo es un pintor abstracto que no quie- re dejar de ser figurativo. Esto se nota en que mantiene títulos totalmente referenciales y en
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