Mª Cecilia Martín
Pintura al óleo sobre lienzo y tablex Uno de los primeros cuadros pintados en lienzo por M.ª Cecilia fue el titulado Mi hermana y yo , galar- donado con el primer premio en la Exposición de Educación y Descanso en 1950. Analizada la obra después de haber transcurrido más de medio siglo, la encontramos correctamente dibujada, compuesta y pintada, pero resulta impersonal y un tanto preten- ciosa; comparándola con el retrato de su abuela Ceci- lia, pintado dieciséis años después, el de la anciana supera al primero, sobre todo en sensibilidad y emo- ción.Hay en su obra numerosas lagunas, huérfanas de datos y referencias sobre cuadros pintados en ciertas épocas. La pintora no se preocupó de fotografiar ni catalogar todos los trabajos, encontrándonos sin sufi- ciente documentación gráfica. No le dio importan- cia a lo que ella llama cúmulo de bocetos y cuadros donde los esfuerzos quedaron en propósitos fallidos e ideas que no cristalizaron hasta años después. Pacientemente pinta aislada del ámbito artístico madrileño, mucho más vivo del que se respiraba en Salamanca en 1954; fueron años salpicados de difi- cultades, pero también es cierto que el aislamiento y las circunstancias que la rodearon sirvieron de acica- te para provocar en ella deseos de superación, consi- guiendo que sus iniciativas fueran al menos personales. Sin embargo, confrontando las fechas de algunos cuadros de aquella época, verificamos que avanzó en la percepción del color, las composiciones están más resueltas, apareciendo desde entonces numerosos paisajes con figura, como antecedente en su obra posterior. El trabajo que desarrolla M.ª Cecilia de 1950 a 1970 es retraído, salvándose cierto número de cua- dros donde la frescura de la espontaneidad disfraza defectos. Se siente más afectada de lo que su trayec- toria figurativa pudiera indicar por los movimientos abstractos tan importantes en aquella época. Ensaya empastes, texturas y, sobre todo, empieza a utilizar los soportes rígidos. Omite en sus composiciones lo complicado, fundiendo líneas para no conseguir resultados duros, ásperos y acusados. Intenta sacar par- tido de los nuevos materiales trabajando con pintura acrílica, sin conseguir resultados satisfactorios. Se impone la tarea de desatar ligaduras que en la forma- ción excesivamente tradicional recibida en la Escue- la de Bellas Artes le impedían expresar su capacidad creadora. Desde 1951 en que se inauguraron las exposiciones del Casino de Salamanca hasta que cesa- ron en 1958, siempre estuvo dispuesta a colaborar presentando en ellas dibujos, algunos retratos al pas- tel y óleo con temas castellanos. Siempre ha sentido agradecimientos hacia el señor Navarro Cruz, des- pués de conseguir el Premio Artis en la Exposición del Casino, le dio la oportunidad de exponer en su Sala. Recuerda la gran nevada que cayó aquella mañana de 2 de febrero de 1959, que estuvo a punto de estropear la inauguración, pero, sobre todo, le quedó grabado el conjunto de cuadros que colgó: todos eran óleos, unos pintados en cartulinas, otros en tablex y los más importantes en lienzo. En casi todos reflejaba palmariamente su elemental candidez. Supo que debería trabajar intensamente siguiendo la ruta que algunos de aquellos trabajos le marca- ban: Ledesma , Frutero , Perdices , Bodegón , Azoguejo … 138 M.ª C ECILIA M ARTÍN
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