Mª Cecilia Martín
Francisco Casanova, crítico de La Gaceta Regional de Salamanca , escribió la primera reseña de las muchas que durante años ha dedicado a M.ª Cecilia Martín. Como había ocurrido en otros países, los avan- ces científicos, tecnológicos y los descubrimientos de nuevos materiales obligaron a los artistas españoles a plantearse la necesidad de renovar la pintura del siglo XVIII al XIX tan arraigada en nuestro país. No pode- mos decir que España estuviera huérfana de talentos artísticos: «Alberto Sánchez, Daniel Vázquez Díaz, Benjamín Palencia, Gutiérrez Solana y Pancho Cossío, formaban un grupo de grandes personalida- des heterogéneas e independientes. Los cuatro artis- tas en último lugar, constituyeron el núcleo central de laTercera Escuela de Pintura de Madrid. Dos de ellos –Solana y Vázquez Díaz–, a los que cabría añadir Zuloaga, pertenecen a la primera generación de la misma. Los otros dos –Palencia y Cossío–, a la segun- da, en la que se incluiría a Francisco Mateos y a la que se incorporarán, recién terminada la guerra civil espa- ñola, Zabaleta y Ortega Muñoz. Estas dos genera- ciones de la Escuela Madrileña, prepararon, en el periodo comprendido entre 1940 y 1945, la posibi- lidad de que en esta última fecha saliese a la vida pública la tercera, cuyas figuras centrales serían Arias Álvaro Delgado y Redondela» 28 . Jovencísimos muchachos, buscadores de caminos inéditos, comen- zando a exhibir sus obras bajo la etiqueta de la lla- mada «Joven Escuela Madrileña». Siendo el punto de partida del nacimiento de nuevos y numerosos gru- pos repartidos por toda la península. En este largo proceso de transformación artística aparece con fuerza y dinamismo en los años del 1945 al 1950 el arte abstracto o no figurativo.Todos los pintores abs- tractos encuentran su verdadero antecedente en Kandisky que, muerto en 1944, había comenzado por aflorar cada vez más sus enlaces con la figura- ción, persiguiendo un ideal a la vez lírico, plástico y espiritual. Brotaron grupos como: Pórtico de Zaragoza (1947), Dau-al-Set en Barcelona (1948), la Escuela Altamira en Santander (1949), Parpalló en Valencia, Equipo 57 en Córdoba y un largo etcétera. Antonio Saura funda en Madrid, en 1957, el movimiento «El Paso». Fernando Zobel y Ayala, nacido en Manila, 1924, de una personalidad acusada, crea en 1966 el museo de Arte Abstracto en una de las casas colgadas de Cuenca. En Salamanca, como en el resto de Espa- ña, también se formaron grupos: el primero fue «Koiné», que presentó su manifiesto el 3 de abril de 1956 en la sala Miranda. Lo componían Ricardo Montero, Núñez Solé, Mariano Álvarez del Manza- no, Fernando Mayoral,Manuel Sánchez Méndez, Isa- belVillar y Zacarías González.Apoyaban a este grupo los padres Suárez y Cocagnac del «Movimiento de Arte Sacro». El segundo grupo fue el formado por el galerista D. Juan Navarro Cruz, siempre dispuesto a poner en práctica nuevas ideas. Se denominó «Grupo Tormes» y lo formaban los mismos artistas del grupo anterior a los que se añadieron los nombres de Abrai- do del Rey, Pilar Blas, Jacinto Orejudo,Demetrio Sal- gado, Domingo Sánchez, José Martín Portillo y M.ª 139 E STUDIO DE LA PINTURA AL ÓLEO 28. Huygue, René. El Arte y el Hombre , tomo III, p. 477. Editorial Planeta S.A., 1977.
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