Mª Cecilia Martín

Ibáñez, con la que intimó, comenzando, desde 1965, una sincera y fraternal amistad. Fue una sorpresa para M.ª Cecilia cuando su amiga catalana le escribió comunicándole que había conseguido fecha para que expusiera en el Ateneo de Barcelona. Este compro- miso supuso una razón para trabajar intensamente. En esta ocasión nada o muy poco tenían que ver estos cuadros con las otras exposiciones anteriores, consi- guió unidad en el conjunto y más decisión en el color y los empastes. La presentación del catálogo para esta exposición, en 1966, la realizó el catedrático de His- toria del Arte de la Universidad de Salamanca don Rafael Láinez Alcalá. Los críticos de arte Alberto del Castillo, Lina Font, Fernando Gutiérrez y Rafael Santos Torroella (Radio Peninsular de Barcelona) escribieron comentarios muy favorables. Entre la obra expuesta apuntamos: M.ª Luisa , Mercedes Shin , Playa de Lastres , Niña con guiñol y Madre de Fernando Simón , estos dos últimos de 1966, pintados con pocos meses de diferencia; en todos ellos, los fondos y contornos de las figuras tienen ya ese aspecto incierto que caracterizará sus cuadros posteriores. En este grupo incluimos Draga , un sugestivo cuadro de tema marino, complejo en su sencillez, pero resuelto magistralmente, empleando en su ejecución una infinita gama de grises que transmiten sosiego y serenidad y LaToja , donde la verticalidad de los pinos corta la perspectiva como un muro, centrando el interés del espectador en las dos figuras vestidas de blanco. En este primer viaje a Barcelona, M.ª Cecilia pudo ver, de Picasso, grabados, dibujos y pintura; Miró y el Museo de Arte Moderno; dibujos de Casas; mucha obra escultórica deliciosa y espléndida de Manolo Hugué y, sobre todo, Nonell.Teniendo a su amiga catalana como guía, fue una visión rápida, pero lo bastante exacta de la ciudad condal. Animada por Concha Ibáñez, participa asiduamente en numerosas exposiciones y concursos catalanes. Con una obra titulada Mercado de reses , queda finalista, con Gerardo Rueda, que fue el premiado, del único galardón del X Salón de Mayo en Barcelona, en 1967. Por estos pequeños éxitos se decide a solicitar una de las salas de exposiciones del Ateneo de Madrid. El 16 de diciembre de 1967 sufre una caída rompiéndose el cuello del fémur, pasó todas las navi- dades hospitalizada y ocho meses de recuperación en silla de ruedas. El 14 de junio de 1968, recibe una carta de don Carlos Areán, entonces director de las salas del Ateneo de Madrid, notificándole que le concedían la Sala de la calle el Prado para exponer del 17 de enero al 4 de febrero de 1969. Haciendo un importante esfuerzo físico, realiza para la exposición del Ateneo de Madrid más de veinte lienzos, a los que añade para completar la muestra varios óleos exhibidos en Bar- celona.Además de una amplia carpeta de dibujos que entre sanguinas, carboncillos y monotipos suman más de treinta. Y cuando pudo ponerse en pie pinta el último cuadro, titulado Columpio , que será seleccio- nado posteriormente para la Exposición de Pintores Figurativos de la España Actual, en San Diego (Cali- fornia) y San Louis (Misuri) EE. UU. La presentación la realizó don Manuel Fernández Álvarez, catedrático de Historia de la Universidad de Salamanca, que supo percibir con agudeza las facetas más características en 141 E STUDIO DE LA PINTURA AL ÓLEO

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