Mª Cecilia Martín
los cuadros de la pintora. José de Castro Arines escri- be sobre esta exposición en el periódico Informacio- nes de Madrid. Revisando las obras presentadas hay algunas que la complacen más. Estas composiciones tienen el precedente en dos cuadros ya citados: Pes- cadoras portuguesas y Estanque de la Casa de Campo . En ellos la técnica de empastes es más sutil, más delga- da, confiriendo al conjunto mayor encanto y ligere- za. Anciana , Partida de cartas , Mujeres en el campo , Solana , Vieja con canarios , Palomas , Floristas , Pozo con palomas , Bañistas a la orilla del río , etc., las composi- ciones están aun más simplificadas, toman impor- tancia espacios, volúmenes y masas de color, adquiriendo relieve los serenos tonos de tierras y cielo. A partir de 1970,M.ª Cecilia Martín pinta con más intensidad retratos. Mima las composiciones, colocando a sus modelos en interiores, rodeados de elementos decorativos o, por el contrario, los sitúa sobre sugerentes paisajes. Comienzan a ser habitua- les en ellos ciertos empastes muy matizados con escueto criterio que colaboran a que la pintura dé la sensación de sencillez, encubriendo la lenta y com- plicada elaboración. De los distintos retratos realiza- dos a través de su trayectoria artística destacamos: Concha Ibáñez , M.ªTeresa Arias , M.ª Pilar , Sra. deVilla- rroel , Madre de M.ª Cecilia , Pilar , Carmen Miranda , Manola , Sra. de Mesonero , Madre e hija … En el de su madre, los matices, conseguidos a base de densos empastes, sintetizan el conjunto del cuadro. Todos entran en una pintura intimista. En los retratos de los años ochenta hasta hoy, gracias al esfuerzo y a la experiencia adquirida, consigue ese vínculo entre el paisaje y la figura, figura bodegón, que nunca ha abandonado: Oliva , Ana , D. Miguel de Unamuno y Dr. Benavente . La obra de estos periodos está trabajada mayo- ritariamente en lienzo, sin embargo, a partir de 1974, tomará incremento el soporte rígido del tablex, sin- tiéndose más segura pintando sobre este material. El lienzo, por ser más dúctil y blando, dificulta la técni- ca de los empastes. En estos cuadros, realizados sobre esta superficie lisa sin imprimación, la pintura es absorbida rápidamente y permite pintar en capas superpuestas de distintos grosores. Para finalizar sigue un proceso muy personal con el que consigue una calidad parecida a la encáustica, en la que algunos han querido ver el empleo de la cera, que la pintora jamás ha utilizado. Los arrastres de pasta pictórica van fun- diendo lejanías, volúmenes, luces y sombras que, como leve niebla, amortiguan las líneas del dibujo. M.ª Cecilia conserva a través de los años el regusto por elaborar una obra bien hecha. El plan- teamiento es clásico, piensa que el boceto, la mancha y el color dicen mucho desde el comienzo del traba- jo; los pigmentos que se van colocando tienen que actuar como la osamenta del cuerpo humano, sin la cual los músculos no podrían sustentarse. El croma- tismo en sus cuadros va cambiando al simplificar la paleta, y poco a poco nuestra pintora ha conseguido afianzar la unión entre artista y objeto pictórico: Pan- tano , Charca con amapolas , Paisaje castellano , Ledesma , Calzada de Valdunciel , Gaviotas , Eras , Cielo rojo , Alber- cana , Pájaros en una alambrada . Las exposiciones se suceden, vuelve a Barcelona con un cuadro para el IX Salón Femenino del Arte Actual, en 1970. Ese 142 M.ª C ECILIA M ARTÍN
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