Mª Cecilia Martín
mismo año expone en Salamanca, en el Palacio de Garci-Grande, treinta y tres óleos y numerosos dibu- jos. En 1971, I Bienal de Zamora y León. II Bienal de Zamora, en 1973. I Exposición de Artistas Salmanti- nos Contemporáneos,Museo Provincial de Salaman- ca y V Bienal del Deporte en las Bellas Artes de Barcelona y Zamora, ambas en 1975. En su variada iconografía no debemos olvidar las obras de tema infantil: Niño , Pecera , Niña con cara- cola , Hospicianas , Niño en la ventana . Una marcada sen- sibilidad aparece en tres obras menores: Juego de café , Mujer grávida y Lavanderas que forman un conjunto equilibrado en composiciones sobrias y esquemáticas. En las obras Mujeres en un río , Taller de modista y Des- nudo , los personajes se acercan a una modernidad dentro del matiz expresionista, más acusado en Des- nudo , por la desenvoltura en el dibujo y la pincelada. El desnudo en la obra de M.ª Cecilia Martín, menos numeroso, tiene una realidad cuya sensibilidad va mucho más allá del motivo pictórico, como contem- plamos en Desnudos y Desnudo en el bosque , fuera de un contexto íntimo. Con respecto a las naturalezas inanimadas, los objetos cotidianos adquieren una metamorfosis por la primorosa ejecución: Caja de con- chas , Fanal , Bodegón con caracola y Florero . En la exposi- ción de la Galería Melchor de Sevilla, en 1975, donde por primera vez el tratamiento de la luz y el color alcanzan la abstracción, en una serie de cuadros ins- pirados en apuntes hechos en Suiza y otros países europeos, cuando acompañaba a su esposo a los Con- gresos de Parasitología: Suiza y Estudios en verdes . El crítico Manuel Olmedo, del periódico ABC edición Andalucía, le dedica una líneas resaltando el sentido artístico de la pintora. De las mismas características anteriores están las obras: Palomar en Palencia , Palomar en Zamora , Tríptico , Procesión en el campo , Paisaje de Sanabria , Reposo , Santander , Ría de Hoyambre , Niebla nocturna , Corral . En Tríptico sitúa de modo irónico una señal de tráfico como sombra única para resguardar- se del inclemente sol de agosto. La figura humana es ampliamente pintada en todos sus ámbitos, y enten- dimiento de las cosas afines al hombre y su modo de vivir, mostramos las obras: Devanando , Composición , Solana con maternidad , Lavanderas , Mujer con frutas , Pai- saje con mariscadoras , Paisaje de toros , Esperando , Balcón , Niñas entre árboles , Paisaje . En algunas de estas com- posiciones existen planos abigarrados de figuras de distintos tamaños, conjunto barroco que nos recuer- da a un concepto acogido por los impresionistas. Las obras: Eras , Campesina , Figuras en el campo , Amapolas , Alquería , Tendiendo ropa , Solana , Cerezos en flor , Composición , Paisaje con figuras , Charca con toros , Vie- jos en un jardín son figuras ambientadas normalmente en el medio rural como las anteriormente descritas, poniendo las maternidades el punto de vida en esos grupos de ancianos. El paisaje en la obra de la pinto- ra salmantina tiene un valor intimista tantas veces apuntado por insignes críticos de arte, por ello Anto- nio Martínez Cerezo la cita entre otros artistas en su obra Escuela de Madrid. «El paisaje intimista –dice Arean- predomina la segunda promoción formada por pintores que han hecho sus primeras armas entre 1955 y 1960: Gil de Santiáñez, José Díaz, Antonio Zarco, José Luis Magallón, Antonio López García, María Moreno, Amalia Avía, María Carreras, Teresa Peña y Begoña Izquierdo. Siguen luego José Flores, 143 E STUDIO DE LA PINTURA AL ÓLEO
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