Mª Cecilia Martín
37 L A VIDA Y EL ARTE que estuviera realizada con esmero y rigor artístico. Reconoce lo mucho que le debe a la abstracción de los años cincuenta, que le enseñó a comprender la simplificación en los temas, el desafío que suponía experimentar empastes, texturas, aprender a mirar el color como elemento libre dentro de la composi- ción… Su constante inquietud por pintar la luz sin el tradicional purismo, primero con Turner y después con los abstractos, resultó ser la más instructiva y fruc- tífera de las lecciones. En 1948 M.ª Cecilia Martín abandona Sala- manca para comenzar sus estudios de Bellas Artes, el panorama artístico de la ciudad era lamentable. Se hacían, como en toda España, las consabidas exposi- ciones de Educación y Descanso, a las que nadie daba demasiada importancia, porque en realidad no la tenían, pero que sirvieron para que nuestros pintores locales y los jóvenes estudiantes de Bellas Artes pudieran exhibir periódicamente sus obras. En 1944 se había inaugurado en los pasillos del colegio Francisco Vitoria la primera exposición nacional después de la Guerra Civil, en la que figuró como presidente del tribunal don DanielVázquez Díaz, siendo galardona- do con el primer premio un muchacho desconocido hasta entonces, llamado Francisco Arias, pertenecien- te a la Escuela de Vallecas y, más tarde, a la Escuela Madrileña. Con el panorama descrito, no es de extra- ñar que la pintora, al llegar a Madrid, sintiera verda- dero placer en el recorrido cotidiano de salones oficiales y galerías privadas, viviendo intensamente aquel momento de renovación artística. Recuerda las múltiples exposiciones integran- tes de la Joven Escuela Madrileña que aportaron Apunte de desnudo , 1949. Lápiz-papel, 45 x 33 cm. Col. de la artista
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