Josefina Pérez de la Torre

( 11 ) EXIGUO EQUIPAJE DE RECUERDOS José Antonio Pascual (De la RAE) T antas veces he podido contemplar en una casa amiga los re- tratos de esos niños, que me sorprende encontrármelos ahora aquí, entre los cuadros con que se está preparando esta exposición. La pin- tora los caracteriza graciosamente colocándole a uno un libro entre las manos, una pelota al otro, mientras al tercero lo hace posar con las manos vacías. Me dicen que el espacio de que se dispone hará que solo aparezcan dos: Jaime, el del libro, al que, por lo que deduzco de cuando se hizo mayor, le hubiera correspondido mejor agarrar un balón, y José Ignacio, el del balón, al que le hubiera pegado más llevar el libro de su hermano. ¡Qué le vamos a hacer, Luis, si has de quedar fuera! La sor- presa se agranda al toparme aquí con uno de los mejores retratos que conozco de Miguel de Unamuno: sus rasgos, tan matizados, no le hacen perder ni una pizca del aplomo rectoral, pero tampoco ocultan su tris- teza. Visto en su edad provecta, no se nota que le anonade el peso de la edad, aunque se muestra como dejándose escapar de la dura realidad hacia un limbo en que lo sitúan unos cuantos celajes. Recuerdo que ese cuadro estaba, hace ya bastante tiempo, en el despacho de un vicerrec- tor del Estudio; luego, años después, me topé con él en la casa rectoral, entre muchos otros de don Miguel. Incidentalmente diré que me pare- ce una de las mejores representaciones suyas con la que contamos en la Universidad, por lo que, incidentalmente también, me meteré donde no me llaman para señalar que habría que destacarlo de algún modo, buscándole otro acomodo en esa misma casa.

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