Josefina Pérez de la Torre
( 15 ) Creo que estoy empezando a aprender algo sobre la pintura. (Tiziano) J osefina Pérez de la Torre nació cántabra y nació pintora, pero pronto se renació como pintora en Salamanca porque por dentro ya lo era y no por su nuevo hogar, pues Salamanca no presta lo que la naturaleza no da. Aquí muy pronto se esforzó en el aprendizaje artís- tico, primero en la Escuela de Artes y Oficios y luego en la Escuela de Nobles y Bellas Artes de San Eloy de la Caja de Ahorros de Salamanca. Con la osadía de la juventud, sin saber que el Arte es infinito, inabar- cable como aprendizaje e indominable como tarea. Así lo confesaba el longevo y genial Tiziano, pero Josefina se lanzó al aprendizaje y estuvo aprendiendo toda su vida. Ella, que en su infancia, por tener profesores particulares, echó en falta el mezclarse con otros niños, se encerró en esa lucha individual y exclusiva que es el aprendizaje del Arte. La crítica especializada destacó más tarde cómo se esforzó en ese aprendizaje fijándose, por ejemplo, en que manejaba por igual y con la misma soltura el pincel y la espátula forzando a estas dos herramientas a adoptar distintos formalismos. Así, la espátula no le valía solo para empas- tar sus cuadros con gran expresividad, sino que con ella raspaba y daba vibración a la materia y, en otros casos, valía para difuminar sus cuadros consiguiendo atmósferas densas de matizaciones sutiles. En su esfuerzo pictórico, Josefina llega a usar el pincel como espátula y la espátula como pincel. GLOSAS A LA PINTURA DE JOSEFINA PÉREZ DE LA TORRE (O TAMBIÉN CONVIENE MIRAR EL REVERSO DE LOS CUADROS) Ricardo López Serrano
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