Josefina Pérez de la Torre

( 32 ) luego reproduciría en algunos de sus cuadros. Entre 1935 y 1945 tuvo cinco hijos, acontecimientos importantes en la historia de una mujer. El primero todavía pudo conocer y ser conocido por el abuelo quien, meciéndole en sus brazos, sería pintado por la madre del pequeño. En plena guerra (in)civil vendría su segundo hijo, seguido por otros tres en la postguerra. Terminado el conflicto bélico y durante la dictadura de Franco, seguiría pintando, aún antes de nacer su último hijo, en 1945. Josefina se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios en los cursos 1947 al 1949, que tengamos constancia (Libro de Matrícula, Escuela de Artes y Oficios, Salamanca, 1936-1949). Las exposiciones que realizó en los años siguientes dan fe de ello. Luego pronto me casé y tuve cinco niños, yo salía al campo a pintar con amigos y llevaba siempre a los niños como una cola. Yo he sido muy ma- draza, a veces los llevaba al río a bañarnos y como venían los amigos de los niños, tenía hasta veinte niños en nuestro baño. ( El Periódico del Guadalete , 17-12-1989: 30). Madre cuidadosa y pendiente de la atención de sus hijos, sin lle- gar a ejercer una maternidad sobreprotectora, les trasmitió la libertad que ella apreciaba. Era buena cocinera, aunque no le gustaba coser y, como sus amigas pintoras, no desempeñó la figura del ama de casa que propugnaba el franquismo. Tampoco se encerró en el hogar. Hacía vida social y frecuentaba el espacio público, primero en los núcleos de amistad y, luego, en las exposiciones de pintura. Salía, además de con su marido y con sus compañeras de escuela, con dos amigas de su niñez y adolescencia con las que mantuvo una relación entrañable hasta el fi- nal. Cultivó también una prolongada amistad con uno de los profesores de la escuela, D. Ramón Cuesta, que merendaba alguna vez en su casa y que aún permanece en la memoria de alguno de los hijos de la pintora. Josefina demostró, como otras mujeres de su tiempo, el “valor, capa- cidad de superación, empeño y entrega” que Laura Muñoz les atribuye, aun bajo la dictadura. Junto a ella, mujeres como Juanita González, Lu- divina Salinas, Consolación Grandes Onís, Arsenia Revilla San Román, Carmen Llorente, María Luisa Hernández, Angelita Cascón Sánchez-Ce-

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