Josefina Pérez de la Torre

( 33 ) rrudo, María del Carmen Calzada, María Coscarón o Sofía Hernández (Muñoz, 2014: 351-52) forman esa generación de postguerra que no se recluye en su casa y que sigue los pasos de las mujeres que les habían precedido en el camino de la creación artística. La estudiosa de las pintoras salmantinas, Laura Muñoz, ha llamado la atención sobre el impacto que la Escuela de San Eloy ejerció entre ellas en el siglo XX, pues superando su carácter provincial, con su largo arrai- go y una fructífera historia, incidió muy positivamente sobre la vida per- sonal y profesional de generaciones artísticas salmantinas. Estas pintoras de los años cuarenta no dejan de participar en Convocatorias promovidas por Educación y Descanso, que Laura Muñoz sitúa, en 1948, “dentro de un marco de anquilosamiento de la renovación artística” o, en la de 1949, en la que se observa que el retrato está omnipresente en casi todas las secciones de la muestra, llegando a comentar Emilio Salcedo que media ciudad está representada dentro de un marco o sobre un pe- queño pedestal [...] valientemente algunos y otros un tanto acartonados porque el miedo se dejó en el pincel las calidades. ( La Gaceta , 20-7-1949: 4, en Muñoz, 2010: 71). Aunque la misma autora señala que “su escasa proyección mediá- tica indica que el camino a recorrer es aún interminable” para ellas. Dificultad que no le impide reconocer que: tanto Josefina de la Torre como Arsenia Revilla merecen el aplauso del público y la crítica en la VIII Exposición Provincial de Educación y Des- canso de 1948 en la que la primera, gracias a Estudio , se alza con el ter- cer premio de pintura. A su vez, Revilla es agraciada con una mención de honor en idéntica categoría. (Muñoz, 2014: 351; Muñoz, 2010: 70). Es el primer premio que recibe Josefina P. de la Torre, del que tene- mos noticia. En 1949 accedería al Primer Premio, en la IX Exposición, adjudicándose el segundo a María Cecilia Martín y el tercero a Fulgen- cio Rodríguez (Muñoz, 2010: 71). Sigue calificándose de “tónica gene- ral floja” la convocatoria de 1950, aunque Josefina volverá a alzarse con el primer premio de pintura (Muñoz, 2010: 73); al año siguiente será

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