Poéticas de Salamanca

18 laberinto barroco que anuncia, de nuevo, la gracia de Cervantes por boca de la moza Cristina de La cueva de Salamanca : «Para lo que yo quiero a mi barbero, tanto latín sabe, y aun más, que supo Antonio de Nebrija». Pero, ciertamente, junto al desencantamiento de ese sueño y su desacraliza- ción, se produjo una saturación de todo lo alto y trascendente. En el suelo de Salamanca se enfren- tan a lo largo de la historia las Dos Ciudades, donde luchan a brazo partido la física y la metafísica. Sus mejores plumas, aquí nacidas, o pasajeras, alzaron el vuelo sin perder de vista la tierra que, como para Anteo, vigorizó su obra. Herederos de los indiscutiblemente clásicos de nuestros Siglos de Oro, otros continuaron, a su sombra fértil, la labor infatigable contra el mal y contra el tiempo: verso a verso, prosa a prosa, arte por arte, música a música, pensamiento a pensamiento, han con- tribuido al alzado de la ruina . Nota bene Las fechas que figuran en las obras de referencia de este catálogo y sus apuntes son, dadas las dificultades que en ciertos autores antiguos y modernos se dan para la datación de la composición y transmisión de sus obras, orientativas.

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