ALFONSO CUÑADO CALEIDOSCOPIO

CALEIDOSCOPIO [ 10 ] Fue por esas fechas cuando, con apenas veinte años cumplidos, tienen lugar sus primeras exposiciones, en el Ateneo de Salamanca en 1973 y en la Caja de Ahorros de Segovia en 1975. En los 80 su vida laboral le llevó hasta Valladolid, época en la que de manera especial se dedicó a la acuarela, pasando a finales de esa década a vivir en Madrid –allí trabajó como químico en el Ministerio de Defensa–, donde permaneció hasta 1997, momento en el que volvió a su Salamanca natal. Y fueron esos años, sobre todo los primeros, los que van de 1989 a 1992, los que, sin duda alguna, marcaron su devenir en el campo de la pintura. Esencial resultó su paso por la Academia “Taller del Prado” –un lugar en el que se respiraba “un buen ambiente” y que resultó ser “un caldo de cultivo interesantísimo”, en palabras suyas– y por el Círculo de Bellas Artes, donde asistió a clases de dibujo del natural y donde descubrió y captó –eso nos confesó un día– “el ritmo de la línea”. Desde entonces, desde comienzos de los 90, ha realizado numerosas exposiciones, tanto colectivas como individuales, en diferentes museos y galerías nacionales como la salmantina Artis; las madrileñas Alfama, Galería 34, Pilar Barrio y Sokoa (espacio fundamental, primordial, en su desembarco en Madrid); la burgalesa Paloma 18; la ovetense Murillo, y la valenciana San Vicente, entre otras, y últimamente la malacitana Benedito, la leonesa Bernesga y, sobre todo, la zamorana Espacio 36; ha participado en las principales ferias de arte, y ha recibido destacados premios y distinciones. Su obra cuelga en las paredes de importantes colecciones privadas y en varias instituciones públicas como, y por citar solo el ámbito salmantino, el Ayuntamiento y la Diputación, además de la Fundación La Gaceta Regional. Pero donde Cuñado tiene hoy en día su principal mercado, donde realmente está

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