ALFONSO CUÑADO CALEIDOSCOPIO
[ 11 ] CALEIDOSCOPIO triunfando –allí vende la mayor parte de lo que pinta, reconoce que a ese mercado se dedica casi de manera exclusiva– es en Shanghái (China) y, de manera muy destacada, en la Feria de Arte “Art Revolution Taipei” (Taiwán), donde viene participando con stand individual como artista invitado por el Comité Organizador de manera ininterrumpida desde 2013. En fin, quizás Alfonso no esté de acuerdo conmigo, pero ya saben lo que dice el refrán de origen bíblico: nadie es profeta en su tierra, o sí, porque si no me fallan las cuentas han sido ya veinte las veces en las que sus obras han formado parte en muestras celebradas en Salamanca, si bien es cierto que solo en tres ocasiones han sido exposiciones individuales, teniendo lugar la última hace ya unos años, en 2008, también aquí, en el Palacio de La Salina de la Diputación. Y para esta ocasión el pintor ha hecho una tentadora y fascinante selección de obras que, marcadas por su gran calidad artística y su alta carga evocadora, han sido pintadas casi en su totalidad con posterioridad a 2015, pero, no obstante, algunas, muy pocas, nos llevan hasta el 2013. Nudo. Segunda parte. El cuadrado como referencia Aquellos que me conocen saben que soy un enamorado de los formatos de los cuadros –quizás algo tenga que ver que, en su momento, dirigiera el Grado de Salamanca defendido en 2011 por Mario Criado Pérez titulado “La medida original. El problema de los formatos en la pintura de Velázquez”–, sobre todo de los rectángulos armónicos, y especialmente de la sesquiáltera (proporción 2/3), la sesquitercia (3/4) y la sesquioctava (8/9), sin olvidarnos, por supuesto, del rectángulo geométrico por antonomasia, el áureo
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