Mª Cecilia Martín
M.ª Cecilia comienza a cambiar la visión de su reducido mundo, pero todavía conserva un nexo entre la existencia en el pueblo y el barrio en que crece. Asiste a su primera escuela, situada en la calle Sánchez Ruano, actualmente M.ª Auxiliadora, donde cada niña tenía su sillita particular. En los duros invier- nos salmantinos les permitían llevar una estufilla de cisco; era una caja rectangular de zinc o latón con agujeros en la tapa por donde salía el calorcillo del cisco encendido. Su segundo colegio, este de monjas portuguesas situado en la calle de Zamora, con amplio patio de columnas adosado a la iglesia de San Boal, era un caserón, con una bonita escalera de piedra que, cuando las monjas se marcharon, sirvió para varios menesteres y donde M.ª Cecilia, en la década de los años cuarenta, hizo el Servicio Social Obligatorio y que fue demolido en el año 1955 para construir un gran bloque de viviendas, en una de las cuales reside hoy la pintora. Aunque M.ª Cecilia Martín vivió entonces una infancia feliz, son años de convulsiones políticas y sociales. Después de la Primera Guerra Mundial, Europa es un hervidero de nuevas ideologías: apareció el fascismo en Italia, y en 1922 sube al poder Musso- lini. En este mismo año se constituye la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; surge el Nacionalis- mo alemán, y Hitler es nombrado canciller, en 1933. España no es distinta al resto de las naciones europeas. M.ª Cecilia oía hablar de monarquía, dictadura y república; de un exiliado vasco muy ligado a Sala- manca, don Miguel de Unamuno, que volvió el 12 de febrero de 1930, después de un destierro de seis años. La pintora tiene un recuerdo difuso de la fisonomía del pensador, obtenida en una tarde de procesión ante el convento de las Úrsulas, hablando con su padre mientras su hermana y ella veían pasar las imágenes. Más tarde, proclamada la república volverá a verle con frecuencia paseando por la carretera de Zamora, des- pués de la tradicional tertulia en el café Novelty, y otras veces ante las ventanas de su casa acompañando a un 26 M.ª C ECILIA M ARTÍN Semana Santa en Salamanca, 1925
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