Enrique Seco San Esteban

17 escuela que sigue cursando a través de su propio intimismo. Pinta, por ello, exclusivamente lo que recuerda, lo que añora y lo que sigue en parte viviendo, a contratiempo. Su pintura es tan vivida que todos los personajes que pinta podrían ser su abuelo Enrique, su abuela Práxedes, su tía Engracia… Por eso tiene su obra pictórica más de re- cuerdo y de vivencia que de creatividad o puede que, en realidad, la creatividad de su pintura se encuentre precisamente en un estilo que hace confluir el recuerdo como exigencia y el factor humano como constante. En ello gravita, por ejemplo, la pauta de su pincelada, breve, segura, diáfana, tras un proceso donde el óleo ha mezclado con increíble destreza y seguridad el fondo del atardecer con azules desplomados amenazando tormenta. En este estado de las cosas y de las artes sometidas, su estilo es el que él cree mejor para plasmar sus temas, alejado de tendencias, estilos y modas. Si parte de un postimpresionismo se aleja de él des- pués, se acerca hasta un expresionismo muy sui géneris y se queda Díptico Gallo y gallinas picando, gallo y gallinas bebiendo. 2019 Óleo sobre cartón. 13,5 x 49,5 cm Labrador sembrando a voleo. 2014 Óleo sobre tabla. 22 x 14 cm

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