Josefina Pérez de la Torre

( 26 ) pictórica de la artista, siempre encaminada a una simplificación de ele- mentos en pro de un lirismo pictórico cada vez mayor. Pero es el color el elemento que creemos predominante en Josefina. Es el color el que hace que alguien haya dicho de ella que es la “poeta del paisaje”. Según fue avanzando la vida pictórica de Josefina, su colorido se fue extendiendo con pinceladas cada vez más tenues y con matices más evanescentes. Es el color, cada vez más sutil, el que compensa los volú- menes de las figuras y las formas con un equilibrio de color que va des- realizando las realidades hacia una pintura cada vez más difuminada, más abstracta, más lírica, más onírica incluso, con el color del sueño. En la pintura de Josefina el color va definiendo cada vez menos las formas y las va convirtiendo casi en celajes cromáticos cuya luz no viene de fuera del cuadro, sino que nace de la composición de los elementos que es ahora más bien composición de colores. Alguien ha dicho de los colores de Josefina y de su progresiva indefi- nición, de su creciente indeterminación, que llega casi a una abstracción que realmente busca la infinitud. También se ha hablado de su matiza- ción cromática delicada, suave, leve y discreta, casi romántica. Quizá todo pueda resumirse diciendo que el color en Josefina es el elemento pictóri- co que más representa su enorme sensibilidad emocional. Si se ha dicho que el estilo es la persona, en Josefina el estilo cromático es su alma. El arte limpia del alma el polvo de la vida cotidiana. (Picasso) J osefina Pérez de la Torre no se limitó a la pintura. Su sensibilidad estética y quizá el afán diario de su vida la hicieron frecuentar otras ar- tes, aunque no con tanta profesionalidad como la pintura. Esto ocurre con la literatura. Josefina utilizó muy a menudo el estilo epistolar como ejercicio literario, salvadas la intimidad y la sinceridad, para escribir una

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